
TOMMY: EL GATO CONQUISTADOR
Yo conocí una vez a un gato llamado Tommy al que le gustaba salir a pasear y bailar de noche cuando había luna llena y se llamaba a sí mismo: TOMMY EL CONQUISTADOR. ¿Imaginen por qué?
Pues porque según él no había gata joven, adulta o vieja que resistiera ante sus encantos...¡Todas se enamoraban!...
Pero, hete aquí que los demás gatos de la gran familia gatuna del barrio Catedral no pensaban lo mismo. Mas bien, creían que Tommy era un soberbio o mentiroso y se lo dijeron.
Entonces, Tommy jugó una apuesta a todos los gatos del barrio Catedral que él conquistaría a todas las gatas y que eso podrían verlo con sus propios ojos en la próxima luna llena en el Centro de la Plaza San Martín. Allí los esperaba a las dos horas de la madrugada para demostrarles que él era Tommy El Conquistador
Mas, sin decir nada a nadie, Tommy entregó a cada una de las gatas una invitación personal para que concurrieran al Centro de la Plaza San Martín en la próxima luna llena a las dos de la madrugada para asistir con sus mejores galas a un espectáculo artístico sorpresa; motivo por el cual no debían comentárselo a nadie.
Así fue como cada gata comenzó a acicalarse pasando horas frente al espejo, lamiéndose las manos, pasándoselas con esmero por la cara, la cola, las patas y muy especialmente por el hocico y las pestañas...
Cada una de ellas creía que era la más importante y quería lucir hermosa.
La gatita Marián, se puso un enorme y brillante moño rosa con pintitas azules sobre su pelambre angora blanco. La gata Aurora –más adulta- eligió un collar de seda verde haciendo juego con sus ojazos de igual color y la gata vieja: Misha, se colocó aros en las orejas, mucho rimmel en sus pestañas y bigotes y ató en el extremo de su cola majestuosa un cascabel de colores.
Y de esa manera, todas se emperifollaron para asistir al espectáculo artístico sorpresa.
Ninguno de estos preparativos fueron avistados por los gatos que todas las noches gastaban con sus bromas a Tommy:
-¿Y, Tommy, a cuántas gatas besaste hoy?
-Vengan, amigos –decía el Barcino Mac.-¡Miren las bellezas que conquistó el Tommy!...
Fueron pasando unos días y sus noches y llegó la tan esperada luna llena.
¡El alboroto que se armó!
A la una en punto de la madrugada Tommy esperaba sentado, orgulloso y muy bien arreglado a que vinieran los gatos. El sabía que concurrirían. Su picardía había sido invitar una por una a las gatas y nada menos que para darles “una sorpresa”.
Mientras ellas, paquetas y elegantes iban llegando, los gatos- quienes no pudiendo dominar su curiosidad observaban desde cierta distancia- no podían creer que ante sus propios ojos se estuviera desarrollando un espectáculo en cuyo centro aparecía Tommy, rodeado de gatas, gatitas y gatasas que daban vueltas en torno preguntándole por la sorpresa.
Los gatos, de la familia gatuna, estaban tan asombrados que no prestaron atención a los maullidos de disgusto que proferían las damas gatunas al romperse el encanto :
-¡Hemos sido engañadas!- se oía a la gata Aurora- ¡corrámoslo!...
-¡Gato maldito!- decía la gata Misha.
Pero Tommy, sin dar explicaciones se paseaba por entre ellas para que los otros gatos lo envidiasen. ¡Y vaya que lo endiviaron!
Tanto que huyeron a los árboles y techos más cercanos desde donde lanzaban aullidos que semejaban chillidos de bronca.
¡Otra vez Tommy les habìa ganado con su astucia !
Y... ¿qué opinan ustedes lectores?: -quizá no sea El Conquistador pero eso sí era un gato muy, pero muy pícaro -
A eso de las cuatro de la madrugada Tommy seguía rodeado por las gatas porque no era tan malo ni tan mentiroso. Había pedido y recolectado alimento suficiente como para hacer una rica comilona.
Así que, todas quedaron piponas y se durmieron alrededor del gato hasta que los primeros rayos del Sol comenzaron a inundar el centro de la Plaza.- JUANA C. CASCARDO -
RONDEL PARA UNA ABUELA (Frag.)
ResponderEliminar...Yo guardo un conejo con su pelaje blanco;
una corbata roja que fue de un gato manso,
un libro, un rosario, tus cartas y una rosa...
Y ya pasado el tiempo cerrando yo los ojos,
aspiro los perfumes de tan gratos recuerdos
Y aunque muchas cosas no existan
y esté ya ella muerta
perfuman alhucemas la ropa de mi abuela.
ANGÉLICA COLOMBO DE ALCOBÉ
de Antología: Ocho en la Poesía - Ed. Amaru, 1979
LOS DUENDES DEL SOL
El sol de enero retumba,
retumba quemante el sol;
no salgas, niño a la siesta
que andan los duendes del sol.
Patita sola en la siesta
retumbo de tu talón;
si sales al patio, niño,
te quemas como un carbón.
Duerme la siesta mi niño;
agüita fresca te doy
para mojar tu boquita
sedienta de tanto sol.
El sol de enero retumba,
retumba quemante el sol;
arde la siesta de enero,
salen los duendes del sol.
OLGA MIRTA GÓMEZ
de Antología: PALABRAS AL VIENTO- Villa Dolores, Córdoba, Capital de la Poesía Año 2000
DOS GATITOS
ResponderEliminarTenía yo dos gatitos
pequeños, blanditos,
eran alegres, vivaces,
cariñosos, bonitos.
En mi pecho ronroneaban
y me hacían muy feliz
En mi cama jugaban
como si fuese un trampolín.
Una mañana de sol
me dieron la noticia
a los pequeños gatitos
los llevaron lejos de mi vista.
En un llanto que no olvido
recuerdo a los dos gatitos.
Los recuerdo en mi regazo
tibios y dormiditos.
Y su cajita vacía,
también refleja dolor.
Ya no jugarán en ella
en las mañanas de sol.
Como hacer para olvidar
sin pena, sin dolor
pensando que ahora estarán
fríos ya sin amor.
CRISTINA BARLA
de su libro: ENTRESUEÑOS - pag 14